martes, 22 de agosto de 2017

1936. 22 de agosto.

      Por fin damos inicio a las publicaciones conteniendo el diario de Gabriela. Hoy, celebrando a María Reina, encomendamos este blog a su cuidado; la Dispensadora de Gracias sabrá dar el cuidado maternal a los que se acerquen por aquí a conocer las palabras que su Hijo dio a Gabriela.
Como bien indicamos en nuestro capítulo introductorio (aquí), iremos publicando cada entrada haciéndola coincidir con la fecha de publicación del diario, semana tras semana.
     No sabemos en qué momento el Señor le pidió a Gabriela que pusiera por escrito sus conversaciones a modo de diario, pero es muy probable que en la quietud de un viaje por mar ella accediese de buen agrado a Su petición.
     Nuestra protagonista se hallaba a bordo de un buque de pasajeros con destino a Canadá, donde tenía previsto llevar a cabo algunas representaciones teatrales. Un viaje prolongado como lo era éste,  ofrecería frecuentes momentos de calma y reflexión, aunque no parece que ello fuese un requisito imprescindible para que ella y Él pudiesen dialogar a gusto.

      Iniciamos así la lectura del diario, en un día tal y como hoy, surcando los mares allá por 1936. Dice así el primer punto:


                                             
DIARIO
       ***
Punto 1. 22 de agosto 1936. En un buque. Durante el concierto clásico yo Le ofrecía, como en gavillas, los sonidos con su dulzura. Él me dijo suavemente, como lo había hecho otra vez: "Hija Mía, Mi pequeñita"
                                                              ***


REFLEXIÓN Y COMENTARIO

     Siempre me ha llamado la atención la forma que tiene Jesús de dirigirse a Gabriela, no solamente por la familiaridad con ella, sino porque se intuye, por el vocabulario empleado, que el Señor contempla a su hija como una niña pequeñita, tal y como Dios nos ve a todos, por muy mayores que seamos. Al comienzo del diario Gabriela rondaba ya los 60 años, y de ahí en adelante, como todos, seguiría envejeciendo, pero por la forma en la que Jesús le hablaba, muchas veces la imaginación me lleva a pensar que nuestra escritora era una joven muchacha. Ya veréis, os pasará a todos.
     En cuanto a las palabras de hoy, ¿os imagináis la dulzura empleada por Gabriela en un ambiente tan agradable? ...y ¿cómo sería la entonación de Jesús diciendo "Hija Mía, Mi pequeñita"?...



Gabriela en la popa de uno de los cruceros en los que viajó, probablemente el Ille de France. 


PRÓXIMA PUBLICACIÓN DEL DIARIO: 23 de Agosto de 2017.