Como ocurre otros días, Gabriela se dispone a entregar una hora acompañando al Señor en Adoración (Hora Santa), y fijaos de qué manera agrada esto al Corazón de Cristo.
*** DIARIO ***
Punto 1427. 15 de febrero. Hora Santa. Con suma delicadeza me dijo: "¿No te molesta mucho? Yo espero como una fiesta esta hora que Me vas a dar. El que ofrece un banquete se goza de él con anticipación. Y las invitaciones que Me hacen Mis criaturas Me causan alegrías muy grandes, porque es tan raro que Me inviten...
Habrás observado que hay personas en las cuales no se piensa cuando se hace una invitación a otras. Ellas se enteran desde lejos y como por accidente, de que hubo un festín. Son personas extrañas, o cuando menos, no se las estima lo suficiente como para invitarlas. Yo siento con frecuencia que Soy uno de esos... Por eso, cuando en medio de tus ocupaciones piensas un día en ir a ver a tus amigos, Me vienen ganas de darte las gracias y preguntarte: '¿Puedo venir también Yo?’"
Entonces Le dije: “Por favor, conmigo, Señor, Tu estás siempre en Tu casa.” Él: "Es preciso que Me lo digas muy a menudo. Mi Corazón es friolento. Dale a tu Señor y tu Dios un poco de calor. ¡Pequeña criatura Mía!
Explícame bien el deseo que tienes de Mí. Yo lo haré crecer. Y aun en el caso de que no tuvieras ningún deseo de Mí, dímelo con simplicidad y Yo te lo daré. Y mucho más todavía. Te daré la sed de dejar la Tierra para encontrarme.
Dime que quieres poseerme y ser poseída por Mí; reanima tu amor en un trabajo de todos los días. Ten valor para volver a tomar el valor que tuviste el día anterior. Y bien sabes que te ayudo. Dime que lo sabes. Estos pequeños actos de Fe y de confianza son Mi Dicha.
Me gusta que sepas reconocerme y decir con los ojos vendados; '¡Es Él!’ Esta es la tarea que tienes sobre la Tierra… Enseña a los otros para que aprendan a amarme. Pídeles que Me amen. Yo rara vez pido, prefiero esperar. Tú, conviértete en apóstol Mío y tráemelos a todos. Diles que den algunos pasos y que Yo haré el resto…"
*** REFLEXIÓN Y COMENTARIO ***
Pues como apóstoles que somos por el bautismo, hagamos eso que Cristo nos pide. Llevemos a nuestros conocidos a Dios, digamos a nuestra gente que Él es nuestra única meta, nuestro fin. Hablémosle de Su bondad, y pidamos que den algunos pasos, pues Él hará el resto.
Al menos, ante los más escépticos, suscitemos la duda. ¿Habéis visto el video de la canción ‘Into my arms’ (de Nick Cave)? Hablemos de amor, extrapolemos la fácil enseñanza del amor carnal para llevarla a algo más elevado, algo que pueda abrazarnos a todos, algo que nos haga levantar la mirada al Cielo…

Imagen tomada de Pixabay.
PRÓXIMA PUBLICACIÓN DEL DIARIO: 1 de marzo de 2016.