Ya es Cuaresma en 1945. Al igual que ahora, Gabriela se prepara para vivir este tiempo santo, y no es casualidad que Jesús refiera en sus diálogos con ella la necesidad que tenemos de contemplar en oración los misterios y gracias derivados de la Pasión de Cristo…
*** DIARIO ***
Punto 1431. 22 de marzo de 1945. Hora Santa. "Vienes de visitar a un amigo que está muy enfermo y has tenido compasión. ¿Qué dirás a tu gran Amigo cuando consideres Sus Sufrimientos? Míralos bien, pues son para todos vosotros. Ten la humildad de cubrirte con Ellos. Dime: 'ten piedad de mí, que soy una pobre pecadora'. Y créeme que tendré piedad.
Considera la nada que eres. Si lo vieras bien, quedarías aterrorizada, pero conoces Mi Amor y Mi Misericordia… Comprende la pobreza y la desnudez de tu alma. Esta visión de tu nada sería terrible para ti si no contaras con la riqueza de los Méritos de tu Esposo. Apóyate fuerte en ellos durante este tiempo de Pasión. Que tu mirada descubra Mis Fuegos, escudriñando en los pormenores de Mi Muerte obediente la Dulzura y la Aceptación de todo Mi Ser. Y era también para vosotros está Dulzura y Aceptación.
Más tarde conoceréis este Misterio de Mi Alma. Ahora, tratad de amar como si ya lo supiérais. Ensaya. Dame tu buena voluntad de niña pequeña."
*** COMENTARIO ***
Cuaresma es tiempo de oración, pero oración en calma. Contemplar los misterios de la Pasión Redentora requiere serenidad, quietud, no es una tarea que debamos iniciar como quien tiene prisa por terminar. Ahondar en Quién fue Jesús, en cómo culminó su tiempo de enseñanza entre los hombres es el primer paso para intuir que nosotros no podemos nada sin Él, y que su entrega voluntaria fue la que permitió que nuestras culpas quedasen cubiertas por la Misericordia del Padre.
Imagen tomada de Pixabay.
PRÓXIMA PUBLICACIÓN DEL DIARIO: 5 de abril de 2026.


